logica interna del entrenador de futbol

Fotos: fpE

Es importante tener en cuenta el espacio, el tiempo y el numero de jugadores en cada ejercicio que realicemos.

Me gusta la frase que dice que la periodización táctica no es una metodología sino una forma de ver el fútbol. Y también me gusta mucho otra que dice que no es una moda sino una forma de trabajar en especifici

Pero, ¿qué es la especificidad en el fútbol? ¿Nos hemos parado a pensar en ello? ¿Es especificidad trabajar la resistencia en el monte o la fuerza en el gimnasio? ¿Son especificidad los trineos de arrastre?

Especificidad es aquello que hace del fútbol un deporte que se desarrolla en unas dimensiones determinadas donde 11 futbolistas luchan contra otros once por hacerse de un móvil, el balón, para introducirlo en unas porterías reglamentarias durante un tiempo limitado.

Esto, el espacio, el número de jugadores, el balón, las porterías o el tiempo son lo que llamamos reglas de la lógica interna. Son el juguete de los entrenadores, la plastilina con la que dan forma a sus tareas de entrenamientos. Ahora bien, no debemos entenderlas de forma aislada sino como partes de un todo: el fútbol. Aún más, nuestra manera de entender y jugar el fútbol.

Si tomáramos cualquier lance del juego, por ejemplo el gol de Giroud de anoche contra España, ¿podríamos diseccionarla para determinar dónde comienza lo físico y termina lo psicológico? Imposible.

En este sentido, ¿cómo podemos entrenar haciendo distinciones y separando las diferentes dimensiones del juego? El fútbol es táctico y el resto de dimensiones surgen por arrastre de la manera que tengamos de jugar al fútbol. Y cuanto más perfilada tengamos nuestra manera de jugar, mejor la entenderán y la desempeñarán nuestros jugadores. Esa manera de jugar es lo que llamamos “Modelo de Juego”.

Una vez que hemos estudiado el comportamiento, las características y las relaciones entre nuestros jugadores establecemos los principios y subprincipios que regirán nuestra manera de jugar al fútbol, nuestro modelo. Y más tarde, estableceremos los objetivos de trabajo semanales en función del partido anterior, de la dinámica del equipo y del próximo rival.

Cuando hacemos una composición general de la semana, el primer paso es diseñar la próxima la sesión de entrenamiento y, una vez terminada esta, la siguiente. Y así hasta el partido, porque nuestro objetivo es preparar al equipo para competir con éxito.

Cuando hacemos una composición general de la semana, el primer paso es diseñar la próxima la sesión de entrenamiento y, una vez terminada esta, la siguiente. Y así hasta el partido, porque nuestro objetivo es preparar al equipo para competir con éxito.

Pero todo esto, que parece tan sencillo, es bien complicado porque engarza, o debería hacerlo, varios principios metodológicos trascendentales: el principio de entereza inquebrantable ¿Cómo puedo diseccionar el fútbol en partes diferentes? El principio de especificidad (Al fútbol se juega en el terreno de juego, con adversarios, balón, porterías, y durante un tiempo limitado). El de las propensiones (Quiero que se repitan muchas veces los principios que he priorizado trabajar durante la semana). El de progresión compleja (Ni puedo ni debo exigir el mismo nivel de desempeño a los jugadores en las tareas de septiembre que en las de marzo). O el principio de alternancia horizontal (Debo alterar y distribuir la demanda fisiológica y emocional que conllevan las tareas de entrenamiento para llegar en las mejores condiciones biológicas a la competición).

Y es en este apartado, llamémosle puchero si queremos, donde el entrenador ayudado por su cuerpo técnico, debe cocinar sus entrenamientos partiendo no ya de la tarea como unidad mínima de trabajo sino de las reglas de la lógica interna.

Partiendo del principio táctico que pretendemos trabajar de cara a la próxima competición, no entrenaré con la misma estructura el martes que el miércoles. Pongamos un ejemplo.

Pretendemos trabajar la transición ofensiva y para ello echamos mano de la lógica interna: trabajar en espacios no muy amplios (30x30), con pocos jugadores (3x3 con dos comodines exteriores y uno por dentro), con varias porterías (cada equipo defiende 3 mini porterías) para facilitar la tarea tras la recuperación del balón y durante un tiempo de trabajo de no más de 2 minutos para que se trabaje con intensidad, se produzcan muchas situaciones de transición y se desempeñen con una alta concentración táctica. Y, más importante incluso que el tiempo de trabajo, estableceremos un tiempo de descanso de 4 minutos que aprovecharemos para hidratar, corregir y estirar bien los grupos musculares sobre los que estamos actuando.

El miércoles también pretendemos trabajar la transición pero aumentaremos el espacio, el número de jugadores, el tiempo de trabajo, etc. de manera que el equipo se vaya acostumbrando a lo que se encontrará el sábado durante la competición. El nivel de éxito en la tarea será menor en tanto aumente la complejidad.

Como entrenadores de fútbol nuestro deber es conocer el juego, ese “todo”, para así poder entender a los jugadores y elaborar una estructura táctica y un soporte técnico adecuado a sus características y relaciones. Y cocinar los mejores entrenamientos combinando los rasgos de la lógica interna para lograr que el desempeño del equipo tenga éxito en la competición y durante su proceso de formación como jugadores. No olvidemos que el proceso de formación es tan importante como el éxito durante la competición.

Felipe Sánchez Mateos

Entrenador UEFA "Pro" | UEFA "Pro" Licence Coach

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