paco jemez

Fotos: fpE

Nosotros somos un equipo que se fundamenta en dos cosas; La posesión y la presión tras perder la pelota.

El trato con el jugadorFrancisco Jémez Martín (Las Palmas, 18 de Abril de 1970) conocido en el mundo del fútbol como ´ Paco´, al menos cuando era jugador, un central aguerrido de rostro serio y que imponía su ley en la zaga. Ahora es, Paco Jémez, el entrenador de moda de Primera División. Al pie de una pizarra, en un aula reservada para que los niños de la cantera del equipo franjirrojo hagan sus deberes, nos atiende el entrenador del equipo rayista. Cuando le preguntábamos por los secretos del fútbol del Rayo Vallecano lo resumíamos en una frase “entrenar al servicio del jugador, ellos marcan el estilo” el mister nos respondía “Esa es la idea”. Al otro lado de la cámara, mientras Paco explica los movimientos del Rayo, un cartel pegado en la pared reza la famosa cita de Michael Jordan “He fallado más de 9000 tiros en mi carrera. He perdido casi 300 partidos. 26 veces han confiado en mi para el tiro ganador y lo he fallado. He fracasado una y otra vez en mi vida y eso es por lo que tengo éxito”. Un mensaje destinado a los niños de la cantera, lema de la filosofía de Paco Jémez, “¡En el fútbol hay que ser valientes!”.

 

Estilo de juego

Nosotros somos un equipo que se fundamenta en dos cosas; La posesión y la presión tras perder la pelota. Cuando tenemos el balón, intentamos que nos dure el mayor tiempo posible para hacer daño al rival. De eso se trata el fútbol, de tener la pelota, llegar a la portería contraria y hacer gol. En el momento que perdemos la posesión, presionamos lo más fuerte posible para recuperar el balón en el menor tiempo posible y lo más cerca que podamos de la portería contraria.

 

El sistema táctico del Rayo Vallecano

Nosotros empezamos jugando con tres defensas, cuatro centrocampistas, dos mediapuntas y un delantero centro. Luego, hemos llegado a jugar con un clásico 1-4-4-2 aunque no nos convencía mucho la idea porque nuestros jugadores son más de movilidad. Entonces nos decidimos por un sistema más parecido al 1-4-2-3-1, en el cual uno de nuestros medios, varía su posición a mediapunta y nuestros interiores se meten hacía adentro obligando a los laterales a que se abran y a incorporarse en ataque. Al final, si te fijas, detrás de todos estos movimientos volverás a ver un dibujo con tres defensas.

 

Las evoluciones del Rayo

Yo creo que un equipo cuántas más variantes tenga más rico es y problemas puede dar a su rival. Hoy en día, cualquier equipo donde suele hacer una presión es acumulando gente en la zona central del campo. Por eso nosotros tenemos muchas variantes por fuera, por la banda. Cuando nosotros tenemos el balón somos los que mandamos, no soy partidario de dejar mucha gente atrás, sólo la necesaria. Por ejemplo si el adversario juega con un delantero, por qué vamos a defender con tres jugadores, estamos perdiendo un hombre que se puede incorporar a una zona de rechace o incluso sumarse al ataque.


“CUANDO TENEMOS EL BALÓN SOMOS LOS DUEÑOS DEL JUEGO”


Aspectos ofensivos

Cuando tenemos el balón me gusta ver en mis jugadores movilidad constante para dar líneas de pase, es lo que provoca que puedas tener posesiones largas. Es evidente que lo fundamental para tener una buena posesión de balón es tener calidad técnica y entregarle el balón siempre a uno de los tuyos. Nosotros incidimos en que los jugadores se muevan constantemente, que quieran el balón, que aparezcan, no dando muchos toques sino participando frecuentemente a uno-dos toques.

 

Aspectos defensivos

En cuanto no tenemos el balón, lo más importante es la intensidad, la presión y las ayudas defensivas. Nosotros intentamos acumular muchos jugadores donde está el balón, la llamada zona activa. En los entrenamientos jugamos muchos rondos porque pensamos que es una situación que se da muchas veces en un partido. Cuando mantenemos la posesión tenemos muchos jugadores alrededor del balón, no sólo para poder tocar y dar salida sino porque cuando lo perdamos así tendremos muchos efectivos para enseguida poder recuperarlo, si tienes superioridad tienes más opciones de robar el balón.


Las 4 fases del juego: El ataque organizado

Somos un equipo que siempre trata el balón jugando desde atrás. Muchas veces asumimos riesgos pero nuestro juego es así y yo lo veo así. En el Rayo no verás un pelotazo, como principio básico, si nosotros tenemos el balón es porque nos pertenece y en momento que lo lanzo en largo ya no tiene dueño, estoy dando la posibilidad al contrario de quitarmelo.

La defensa organizada

Somos un equipo que nos gusta defender muy arriba, sobre todo cuando perdemos el balón. Nunca dejamos que el rival toque cómodo, al menos lo intentamos, porque nos gusta presionar, tenemos que evitar que el contrario llegue fácil a nuestro campo. Presionamos en campo rival, aunque eso suponga dejar mucho espacio atrás, al portero le pedimos que actúe como un jugador libre para que esté a disposición de llegar ante cualquier envío en largo.

Cuando estamos atacando, no sólo estamos preocupados de entrar por banda, centrar, ir al remate y otro al rechace sino también estamos pendientes de las futuras posiciones para estar organizados en defensa. Importa mucho como queda el equipo para gestionar la defensa. Nos estamos preguntando que la gente que no ataca se coloque para en el momento de perder el balón o haya un rechace este preparado.

 


“PRESIONAR ES UNA CUESTIÓN DE RAPIDEZ Y CERCANIA”



Las transiciones

Hacemos las transiciones muy rápido, sobre todo el paso de atacar a defender, replegamos deprisa. Aunque intentamos que en nuestros partidos no hay muchas transiciones porque somos un equipo que aprieta muy arriba, no nos interesa un ida y vuelta sino que el juego muera pronto. Los equipos contrarios te hacen mucho daño en las transiciones cuando tu no les presionas, si les das todo el campo para que puedan despegar su ataque. Nosotros, en cambio, intentamos frenar el ataque del adversario lo más lejos posible de nuestra portería. Aún así, hay equipos que consiguen salir de nuestra presión y que te obligan a replegar. Organizarse en defensa depende de la rapidez con la que sean capaces los jugadores de llegar detrás del balón. Los jugadores que saben que no les va a dar tiempo a replegar son los primeros que deben incordiar al poseedor del balón.


El pressing

Es una cuestión de rapidez y cercanía. No tenemos a nadie asignado para presionar, seria irreal, depende de quien esté más cerca. Es una opción sacrificada porque muchos de nuestros jugadores están obligados a hacer carreras largas pero da muy buenos resultados porque todos nuestros jugadores terminan replegando y al contrario le acabas por ahogar. Independientemente de quien haga la ayuda, la idea es la misma; mucha presión en la zona activa (donde está el balón) y dejándole al contrario como solución las zonas más alejadas de nuestra portería donde nos interesa que lance el balón. Muchas veces, la presión, no busca robar el balón sino que el rival vuelva a tocar hacía atrás y a partir nos favorece apretar.


“EN EL FÚTBOL SORPRENDE EL JUGADOR QUE APARECE”



Los laterales, una posición clave en el juego del Rayo

Nuestros laterales son como interiores, se les obliga a jugar en mitad de campo hacía adelante. Si eso ocurre es que estamos dominando, somos los dueños del juego. Hoy en día es mucha más fácil de neutralizar el jugador que está que el que llega. En el fútbol sorprende el jugador que aparece. Es lo que hace el Barça tan bien, hay momentos en el partido que no tienes a nadie que marcar y en tres segundos te han aparecido cuatro jugadores, hace que las defensas se descoloquen, se queden despistados mirando al balón y el delantero cobre ventaja.

 

El entrenamiento de la técnica en el fútbol profesional

Es importante entrenar la técnica en el fútbol profesional para hacerle ver al jugar que cada día se puede mejorar. El día que piensas que ya no vas a aprender nada ni de técnica ni de táctica, es el día que empiezas a dejar de ser futbolista. Buscamos intensidad en el entrenamiento y que les parezca ameno a los futbolistas. Muchas veces hacemos ejercicios de los más sencillos, de los que hacen los niños más pequeños porque tenemos que volver a los orígenes. Ellos nos miran y nos dicen: ¡Esto a que viene! Pues viene a que en un partido has fallado, sin presión ninguna, veinte pases de tres metros que no deberías haber fallado. Por dejadez, por creer que domino una cosa ya no la practico y ese el gran error que cometen algunos jugadores. En esta vida hay que practicarlo todo, igual que se entrena el pase desde cuarenta metros se entrena el de dos. Parece mentira, pero si supierais la cantidad de balones que se pierden en pases no forzados, un profesional del fútbol debería acertar de cien los cien. Por eso volvemos a los orígenes, a lo que se les enseñaba a los jugadores cuando eran pequeños para convertirse en los mejores. Ellos te lo terminan agradeciendo porque lo ven reflejado en los partidos, miran sus estadísticas y ven que han mejorado.

 

¿En qué ha mejorado Paco Jémez como entrenador?

El entrenador que crea que ya lo domina todo, no le queda nada más que fracasar. Lo que sí me he dado cuenta, con el paso del tiempo, es que la competición es lo que te hace mejorar como entrenador. Yo siempre digo que los entrenadores noveles son muy orgullosos, dicen que así se tiene que jugar, que así se tienen que mover los futbolistas, que así se tienen que hacer las 

cosas, de ahí no pasan. Eso está muy bien pero hay más alternativas. Te das cuenta que aunque tu veías las cosas de una manera también se pueden hacer de más formas. Dentro de lo que planteas pueden suceder múltiples situaciones que le dan riqueza a lo que piensas. El tiempo, como entrenador, te enseña que no todo es A, B o C sino que hay más letras en el abecedario y todas sirven para formar palabras, en el fútbol todas sirven para entrenar.

En la mejora de cada entrenador, depende de la inquietud de cada uno. Hay entrenadores que no paran quietos, van a ver entrenamientos de unos y de otros, les gusta aprender, sacan conclusiones, son los entrenadores que crecen. Cuánta más información tengas, bien para absorberla o desecharla, tu idea de juego será más rica.

El fútbol en el que creo es el mismo en el que creía cuando era jugador. La formación es tan buena en España que la mayor diferencia entre unos entrenadores y otros no es lo que sepamos de técnica, táctica o de lo sistemas de juego sino en el día a día, en el trato con el jugador, en cómo trasladas tus ideas al equipo, en cómo convencerles que lo que tu les propones va a dar buenos resultados, en cómo te los ganas para que vayan siempre a muerte con tus ideas. Saber cómo replegar o presionar está al alcance de todos, lo más difícil es congeniar con veinticinco personas y llevarlas donde tú quieres, ganarte su respeto y ellos el tuyo.

 

Gestión de grupo

El aspecto mental es una de las facetas más bonitas y las que más me gusta de ser entrenador, es lo que nos distingue entre los técnicos. Es especial preparar un partido y ver que salen todas las cosas que has imaginado pero el día a día es fundamental. Yo soy una persona de estar con la gente, preparara en casa los entrenamientos, pensar cómo se puede mejorar, qué tipos de ejercicios les van a gustar y cuando surge un problema abordarlo sentándote con ellos.

A veces te toca dialogar, otras no, se hacen las cosas como yo digo porque tiene que ser así. Es donde se ve si eres buen entrenador. Esta función se compensa cuando hay una relación personal. Si de algo me enorgullezco es que en seis años he entrenado en seis sitios diferentes y de todos los lugares de donde me he ido puedo saludar a cualquier jugador, preguntarle por su familia y qué tal se encuentra. Esta relación con tus jugadores, jueguen o no, es posible porque ellos creen que se les ha tratado con el debido respeto y porque nos hemos desvivido porque fuesen mejores jugadores. Un buen equipo no sólo lo hacen las cualidades deportivas, las relaciones personales cuentan mucho.


“TIENE QUE EXISTIR UNA RUEDA DE TRABAJO, DONDE TÚ SEAS EL PRIMERO QUE LA EMPUJES”



El vestuario del Rayo Vallecano

Cuando llegamos nos encontramos con un problema, había muchos jugadores con malas costumbres de trabajo, no digo que las adquirieran el año pasado sino a lo largo de su carrera deportiva. Es algo que me preocupaba porque sabíamos que para ser un buen equipo deberíamos tener buenas costumbres. Por ejemplo, este equipo cuando iba el balón de un lado para otro se quedaba quieto, sólo tenía controlada la zona donde estaba el balón, reaccionaba siempre tarde. Soy de los que pienso que lo mismo cuesta hacerlo bien que hacerlo mal. Nos ha costado mucho trabajo, tiempo y problemas pero al final lo hemos conseguido y esto en el campo se nota.

En el fútbol se gana por pequeños detalles, marcar bien, no despistarte, tirar cuando tienes que tirar, por presionar, robar donde debes, por no perder el balón donde no te interesa. Todo esto se trabaja.

Nosotros a la hora de fichar no queremos sólo buenos jugadores, queremos buena gente. Miramos que no sean problemáticos, que pongan el interés del grupo por delante del suyo propio. Así es como se hace un equipo, por lo menos desde un club humilde con poco presupuesto. Cualquier detalle es importante para conseguir buenos resultados.

 

El trato con el jugador

En este aspecto, el que ha sido jugador está un pasito por delante porque muchas de las situaciones que se dan en un vestuario ya las ha vivido antes, es más intuye que van a suceder antes de que aparezcan.

Al jugador se le convence engañándole. Muchas veces al jugador hay que decirle lo que él quiere o cree saber, lo que le interesa. Hay jugadores a los que se les puede decir las cosas como son y a otros de una manera distinta. Esa es una labor del entrenador, conocer qué tipos de jugador tienes y con cada uno el trato es distinto. No todo el mundo procesa igual la información, ni todo el mundo acepta la crítica. De todos modos a mí me gustan más las relaciones de grupo que las individuales pero es importante que vea al jugador convencido y loco por trabajar. Tiene que existir una rueda de trabajo, donde tú seas el primero que la empujes.


Entrenar para el jugador

Yo tengo ejercicios para entrenar todos los años que quiera en el fútbol. Sin embargo, cada día me siento y pienso qué puedo mejorar, cómo puedo hacer ver a los jugadores algo que no me termina de convencer. Cuando era jugador yo me quería divertir. La gente se piensa que ser futbolista es un trabajo pero el fútbol al final es un juego, los juegos se disfrutan, te lo tienes que pasar bien sino te acabas aburriendo.

Nosotros cambiamos mucho, hacemos tareas muy dinámicas e intensas para que los futbolistas siempre estén atentos a nuevas reglas y nuevas órdenes. Lo más importante es que vea que la gente disfrute. De hecho, me ha pasado que hay días que he tenido que parar el entrenamiento porque aunque hacían lo que les pedía pero no era lo que yo buscaba. Con el tiempo ya sabes lo que les gusta y lo que no pero hay que hacer de todo. Nosotros también le damos importancia al aspecto físico. Cuando hay que correr se corre, cuando hay que sufrir se sufre, sólo a veces se puede meter el balón por medio, otras veces no.

Miguel Ángel Montoya

Licenciado en Ciencias de la Información | Entrenador UEFA "B"

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