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foto: uefa.com

En el largo proceso del fútbol formativo deberíamos conseguir que nuestro jugador sea competente y competitivo.

¿O quizá eres las dos cosas?

Normalmente en el fútbol formación vemos a menudo que los entrenadores hablan mucho de competitividad, de que hay que batir al rival, intentar ser mejor que ellos, pero, ¿Nos hemos planteado si realmente los jugadores están preparados para ello? ¿Son competentes en sus funciones dentro del campo como para poder desarrollar esa competitividad?

Y ahí es cuando llega la confusión… ¿Es lo mismo ser competente que competitivo? Ayudándonos de la Real Academia de la lengua vemos enseguida que no, que los que piensan o han pensado que es o era lo mismo estaban equivocados, aunque puede que siga habiendo confusión si no se investiga bien dentro de la misma RAE.


Definición de competente:

“Adjetivo perteneciente a la familia léxica de competer (→ competer), que significa ‘[persona o entidad] que tiene competencias o atribuciones en una determinada materia’”.


Definición de competitivo:

“Adjetivo perteneciente a la familia léxica de competir (→ competir), intr. Dicho de dos o más personas: Contender entre sí, aspirando unas y otras con empeño a una misma cosa”.

Realmente… ¿Qué deberíamos obtener de nuestro trabajo en el fútbol formativo? ¿Jugadores competentes o jugadores competitivos? ¿Podríamos obtener las dos? ¿Qué va primero la competencia o la competitividad? ¿Van unidas? ¿Entrenadores que priorizan en sus jugadores el ser competentes o el ser competitivos? ¿Ser competitivo es genético?

Evidentemente podríamos estar realizando muchas más preguntas y cuestionando que es desde nuestro punto de vista lo prioritario en el fútbol de formación, voy a dar mi punto de vista en las siguientes líneas, basado en experiencias vividas por mí, lecturas que me han marcado y conversaciones futbolísticas con otros entrenadores, claramente existen muchos puntos de vista sobre este tema que pueden llevar a cuestionar cualquier postura por la que me incline.

El trabajo en el mundo formativo

En el largo proceso del fútbol formativo deberíamos conseguir que nuestro jugador sea competente y competitivo, conseguir que hayamos desarrollado al máximo porcentaje posible su potencial y que hayamos limado sus carencias a nivel competente, por otro lado que éste, nuestro jugador, sea capaz de desenvolverse en un escenario donde se va a encontrar a un rival con un nivel de competencia que va a provocar situaciones en las que tendrá que buscar soluciones para batir al contendiente (nivel competitivo).

Partiendo de la base que el jugador desde bien pequeño debe adquirir progresivamente unas competencias técnico-coordinativas y posteriormente y también de forma progresiva unas competencias a nivel táctico, físico y emocional podríamos decir que el ser competente en formación viene antes que el ser competitivo. Seguramente haya un pensamiento en el que se considere que el ser competitivo se nace, opino que esa competitividad se va exteriorizando e impregnando en el carácter con el paso de los años y vivencias, evidentemente se nace, pero también se puede hacer.

Creo que hay momentos en el periodo de formación que la competencia y la competitividad van separadas, primero buscamos que nuestros jugadores conozcan, entiendan y sepan ejecutar ciertos patrones futbolísticos que nosotros como entrenadores consideramos básicos, para la posterior interpretación en un clima competitivo de situaciones y escenarios donde el jugador va a demostrar su nivel de competencia en el conocimiento, en el entendimiento y en la ejecución de esos patrones. Progresivamente y tras la asimilación e interiorización de los patrones básicos alimentaremos al jugador de otro tipo de comportamientos, los cuales le ayudarán a superar escenarios de competitividad frente a rivales que les exijan afrontar con todo su potencial estas situaciones.

Está claro que un jugador ha de ser competente y competitivo para poder desenvolverse en el fútbol actual, pero puede que haya posiciones en el campo en las que quizá prime un jugador más competente que competitivo y/o viceversa o un entrenador que determine que para cierta posición del campo y a la hora de elegir dos jugadores distintos en ciertas situaciones de un partido, éste se decante por un jugador muy competitivo y menos competente que uno muy competente pero menos competitivo y al revés.

Me atrevo a decir que la competencia futbolística va directamente relacionada con la aptitud del futbolista para desarrollar sus conocimientos, capacidades y habilidades y la competitividad futbolística va directamente relacionada con la actitud que tiene el futbolista para sacar partido de situaciones en detrimento de un rival o en ventaja para él o su equipo.

Como conclusión pienso que es importante trabajar ambas para el éxito de nuestros jugadores, siempre y cuando no se vea debilitado el aspecto formativo sobre el ganar. En formación ganar debe ser importante, pero no se debe ganar a cualquier precio, tiene que ser consecuencia del buen trabajo sobre el jugador. Necesitamos formar jugadores competentes y que dominen las facetas del juego y necesitamos que a su vez estos jugadores sean formados para ser capaces de batir en duelos o colectivamente a sus rivales.

Sergio Almenara

Entrenador UEFA "Pro" | UEFA "Pro" Licence Coach

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