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Fotos: fpE

Ahora el jugador puede que llegue más preparado pero no llega con lo único...


Marco Antonio Díaz Rodríguez. Entrenador del Juvenil División de Honor del Real Sporting de Gijón.

Amante del fútbol base, lleva toda su vida deportiva de equipo en equipo disfrutando de la formación deportiva y en valores. Lo que comenzó siendo un hobby se ha vuelto en una pasión. Sin pretensiones de llegar a ser profesional, no cierra ninguna puerta. Con su experiencia y tesón ha pasado de entrenar a equipos comarcales como el Veriña o el Roces con quien ascendió a División de Honor y le mantuvo tres temporadas en la máxima competición juvenil a liderar al equipo principal de Mareo. Ya son cinco temporadas en el Sporting de Gijón de División de Honor, la pasada temporada ganó el campeonato y sigue proyectando la carrera de muchos futbolistas. Su interés no es más que sacar lo mejor de cada grupo diseñando los mejores entrenamientos posibles y formar buenas personas además de grandes jugadores.


¿Qué tipo de entrenador se demanda en el Sporting de Gijón?


El perfil de entrenador de fútbol formativo que se pretende en Mareo es muy marcado, deben saber dirigir un grupo porque el objetivo de la casa es tanto la educación personal como la deportiva. A partir de ahí, hay una metodología en la que te tienes que introducir. Como entrenador en el fútbol base del Sporting de Gijón, no puedes entrar y decir “voy a jugar con un 1-4-1-4-1”. Tratamos que todos los equipos tengan el mismo sistema y un mismo un tipo de entrenamientos, aunque siempre el entrenador pueda matizar. Todos los equipos deben tener unos mecanismos ofensivos y defensivos iguales pero el entrenador tiene que incorporar su barniz.


En una cantera donde la metodología supone la partitura del entrenador ¿Qué matices deben aportar los técnicos para la mejora de los futbolistas?


Matices hay muchos. Cada uno de nosotros somos diferentes, tenemos una forma de ser y de ver el fútbol distinta. Cada entrenador aporta a sus jugadores el modo de encarar el juego en directo. Hay muchas variantes dentro del sistema, aunque tengamos claro donde debemos apretar. Tú, como técnico, puedes indicar cosas como por ejemplo que el volante y el extremo intercambien puestos. Cada jugador es un mundo y chicos entre los 15 y 19 años están en una edad muy complicada porque cada uno interpreta el juego como él quiere y a veces no le puedes dejar. Quieren hacer lo vistoso y no lo real. Pienso que en el fútbol base hay mucho por pulir en este aspecto, tenemos grandes jugadores con mucha calidad técnica y conocimiento del juego pero ,en ocasiones, fallan en la toma de elecciones porque quieren hacer cosas que no se pueden permitir. Nuestra obligación es ir puliendo esto.


¿Cómo?

 

En la última etapa, la de rendimiento, donde se sitúan mis jugadores del juvenil División de Honor, como antesala al fútbol profesional. Los futbolistas te vienen con sus movimientos ofensivos y defensivos ya marcados. Debido a la competición que se encuentran hasta los quince años, no siendo la mejor porque cada temporada sólo juegan contra uno o dos equipos que les hacen oposición, llegan al juvenil “B” y se encuentran en problemas. Ya no son superiores, el balón no va tanto por el suelo, hay más duelos... acostumbrados a ganar con solvencia, a no tener ni que despejar y tener el 90 % de la posesión del balón, les falta saber chocar, ganar acciones, coger la posición, aquí está nuestro trabajo. No tiene sentido que un chico hasta que no tenga quince años no pueda jugar en juveniles, para mí es un error. Es una incongruencia que con quince años puedas jugar tanto en juveniles como en Primera División. En Mareo, no nos beneficia, porque un cadete se pasa el año caminando ganando sus partidos por goleada. Su mayor trabajo es el entrenamiento, debe ser exigente porque en el partido de liga no compiten. El día más importante de la semana, nuestros chicos no lo pueden exprimir porque no tienen oposición.



“En el fútbol base hay jugadores que quieren hacer lo vistoso y no lo real. El entrenador tiene mucho por pulir en este aspecto”



¿Cómo se ataja este problema?


Estamos intentando atajarlo de la siguiente forma. Los lunes hacemos un entrenamiento regenerativo con los jugadores que jugaron más de sesenta minutos. El resto hacen un partido con los jugadores del juvenil de liga Nacional y del Cadete que jugaron lo mismo que ellos, menos de sesenta minutos. En el partido de entrenamiento estamos mezclando jugadores de quince a diecinueve años, se van enfrentando y van viendo el nivel. Para los más jóvenes, este partido es mejor que el que se van a encontrar en competición. Los Martes, Javier Vidales dirige una sesión enfocada al entrenamiento por puestos. Con dos entrenadores de apoyo, de juveniles o cadetes, se eligen por posiciones a jugadores de cada uno de los equipos. Por ejemplo, si entrenamos la defensa, acuden todos los jugadores defensivos del cadete al División de Honor. Otras veces, la sesión va dirigida a un equipo completo compuesto, por ejemplo, por la defensa y los porteros del cadete, los medios del juvenil de Liga Nacional y los delanteros del División de Honor. Así los jugadores ven el nivel que hay y los diferentes ritmos.


El paso del fútbol de niños, de cadetes hacía abajo, al fútbol adolescente, el juvenil, es complicado. Muchos se quedan en el camino ¿Cómo se consigue el jugador madure y se haga competitivo?


Hay que hacerles ver que el día que te toque tiene que estar preparado, porque como no estés te van a limpiar. El día que debutó en Segunda División Borja López -jugador aún en edad juvenil-, frente a la Ponferradina, te das cuenta del camino que hay del fútbol de niños al fútbol de hombres. Hace un partido sin errores hasta que en la última acción comete un error, perdemos el partido y él queda marcado. Como entrenador de fútbol base, después de todo lo que escuche, yo me fui cabreado. No se puede hacer valoraciones por un partido. Borja tiene unas condiciones tremendas, es internacional Sub-20,es un central zurdo, que no los hay, es rápido, con buen juego aéreo y salida de balón. Ser central en el fútbol profesional conlleva mucho kilometraje pero nosotros, como técnicos, tenemos que intentar que no se cometan esos errores porque pueden marcar a un futbolista. Nuestra labor es que lleguen en las mejores condiciones aunque lo importante sea lo que te queda por aprender pero ya en el fútbol profesional se te va evaluar de la misma forma que a un futbolista experimentado.


“Los jugadores el día que les toque tienen que estar preparados porque como no lo estén se quedan. Como técnicos, tenemos que intentar que no se cometan errores que pueden marcar a un jugador”



¿Qué cualidades se necesitan para que un jugador de cantera este listo?


Uno de los pasos que se esta dando es apostar por los chicos y tener paciencia. El juvenil División de Honor de la temporada pasada estaba formado por muy buenos futbolistas, una buena base están ya en el filial. Cinco jugadores que acabaron su época de juveniles y otros cinco que aún están y se ya se enfrentan a jugadores del nivel de Pachón - jugador del Fuenlabrada C.F, con muchas temporadas en Primera y Segunda División - . No es fácil para el entrenador, pero cada uno sabemos para que estamos en Mareo y lo primero es la formación, nuestro patrimonio está en casa. Lo más difícil es hacerles ver a los jugadores la importancia de las oportunidades. Si te suben al filial a entrenar, ese día te tiene que ir la vida, no puedes pensar que sólo vas para completar la sesión porque si piensas así seguro que va a seguir jugando el que está en el Sporting de Gijón “B”. Tienes que demostrar que lo vas a hacer mejor que él, porque si no el hueco no lo vas a tener, nunca se sabe lo que puede pasar. En el fútbol de formación, lo más importante es llegar al futbolista. Ellos se ven a un escalón del fútbol profesional pero en verdad les queda todo y más por hacer. Van a pasar de un juego de niños a un deporte donde cada uno mira para sí mismo porque los futbolistas ya saben que pueden vivir del fútbol y los resultados son de vital importancia. Los futbolistas jóvenes necesitan saber donde están. Por su bisoñez, necesitan confianza y exigencia por parte del entrenador.


El Sporting de Gijón es un club de cantera ¿Los jugadores valoran dónde están y la oportunidad que tienen?

En Gijón mas de 200.000 habitantes, dentro de la dificultad de ser futbolista es más fácil. No hay la misma competencia que en Madrid y Barcelona que abarcan toda España y parte del mundo. Ellos mismos no se dan cuenta de la posibilidad que tienen aquí. Están viendo que cada año existe más dificultad para comprar jugadores porque el club no tiene tanto dinero y que están pasando jugadores de la cantera por el primer equipo, eso te hace verlo todo más de cerca. Al final van a tirar de cantera, no queda otra. Los jugadores se tienen que dar cuenta, aunque sea difícil debes trabajar por conseguirlo. A partir de ahí los jugadores tienen que escuchar los consejos de la gente que tiene más cerca, que no siempre es fácil porque alrededor de estos chicos hay mucha gente, representantes y otras personas que muchas veces les hacen bajar su rendimiento porque les crean unas expectativas que no pueden cumplir.

 

“Los jugadores necesitan confianza y exigencia por parte del entrenador”

 

El no éxito, es lo más usual en un chico de cantera pero parece que cuentan más los que logran convertir su sueño en realidad.


A veces te encuentras que hay más ilusión por ser futbolista del padre que del propio niño. Se te presentan casos de familiares que ves en la banda en tensión, marchan enfadados por la derrota de unos niños de ocho a doce años cuando debería primar simplemente hacer deporte y divertirse. Si tú le metes presión, estás condicionando al chico. En casa, por las formas, muchas veces ves si se están equivocando o no. Pretenden que sea ya futbolista sin un previo paso de maduración ni unas pautas educacionales. Aquí si un niño no juega en un par de partidos ya vienen a protestar. Para mí, no jugar también es educación deportiva. Hay que convivir con ello, nos pasa en el filial. Jugadores que han sido indiscutibles en fútbol base y en el Sporting “B” no juegan y hay problemas, en el fútbol nadie te regala nada.


¿Los jugadores, con el paso de las generaciones, has notado un cambio en el carácter?


Sí, desde que yo empecé a entrenar es una de las variantes que más ha cambiado. Los jugadores ahora tienen muchísima documentación que hace diez años no había. Ahora el jugador de fútbol puede que llegue más preparado pero no con lo único, con lo más importante, querer ser futbolista. Antes ibas a un parque y estaba todo el mundo jugando al balón, ahora te cuesta verlo. Tienen más cosas ahora que ocupan su entretenimiento. En los entrenamientos individualizados ,que se hacen los martes, se aprecia quien quiere y quien no. Es el día libre de la semana y alguno nos pide ser voluntario para perfeccionar sus deficiencias. Tienes al alcance de tu mano todos los medios y oportunidades para ser profesional del fútbol y algunos no son conscientes de aprovechar al cien por cien lo que tienen, es el principal cambio sobre lo que había antes que salíamos del colegio y nos desvivíamos por el fútbol. Los jugadores no saben que fuera de nuestra cantera no van a tener lo mismo, lo valoran cuando se marchan definitivamente o cedidos. Los jugadores de Mareo que terminan en Tercera División te lo dicen, se encuentran en su nuevo equipo con diez veteranos y que ya nadie quiere bajar el balón al suelo. Pero hay que decirles que todos estuvieron aquí, no aprovecharon su momento y ahora les toca jugar ahí, donde merecen. La verdad es que luego es muy difícil salir de ahí. Conozco pocos casos que hayan salido de Tercera División al fútbol de Primera división, Colunga es de los pocos que sufrieron un corte en la cantera y volvieron al fútbol profesional.

Miguel Ángel Montoya

Licenciado en Ciencias de la Información | Entrenador UEFA "B"

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