javier pereira

Fotos: fpE

Lo más importante es no imponer tus ideas y seguir las directrices del entrenador.

Francisco Javier Pereira Megía (Badajoz, 13/5/1966) no le gusta la palabra segundo entrenador para describir su status en el banquillo del Levante. Le gusta formar parte de un equipo de trabajo dónde cada uno cumple su rol. Con el fútbol meciendo su forma de ser desde la cuna, lo ha vivido en todas sus pieles.  Cuando era un niño su familia vivía del deporte rey ya que su padre jugó a  nivel profesional entre Primera, Segunda y Tercera (las tres categoría profesionales en España durante la  década de los 60) del Extremadura al Badajoz. Él también probó suerte y llegó a Segunda “B” hasta que con 28 años se dio cuenta que no haría más carrera y lo compaginó con el mundo del entrenador. En su tierra natal creció su alma de técnico  en el fútbol base, llegó a ser coordinador deportivo y ascendió al filial del Badajoz a la categoría de bronce. Emprendió su camino, llegando al Alavés y después se unió a Juan Ignacio Martínez en el Cartagena hasta llegar a la elite.

 

El rol del 2º entrenador en un cuerpo técnico de primera división 

“La propia palabra, segundo entrenador no me gusta. Igual que designar a los equipos por letras A, B,C... no me gusta decir primer, segundo o tercer entrenador. Formo parte de un equipo de trabajo”. Describe su postura Javi Pereira, asistente técnico del Levante (así es como le gusta definir su función). “El papel del asistente técnico depende del entrenador del equipo, lo que vaya a delegar la figura principal del cuerpo técnico” explica. En el conjunto levantinista, las funciones están muy marcadas.

 El mister, Juan Ignacio Martínez, está pendiente del entrenamiento, de los jugadores y de su intensidad, un observador activo con cinco sentidos. Una vez todo consensuado, Estanis como preparador físico asesora los parámetros físicos (distancias, duración de la sesión y de las series) y coopera en el diseño de las tareas. Javi Pereira, conforma el entrenamiento bajo el modelo de juego. “Juan Ignacio delega mucho. Me encargo de la parte operativa, la construcción del entrenamiento, aquello que el entrenador quiere que se traslade al terreno de juego” explica.

 


“El papel del asistente técnico depende del entrenador del equipo”


 

En el fútbol profesional los cuerpos técnicos se pueden formar por osmosis o in vitro, de forma natural o artificial. O bien un club te impone los ayudantes o se ficha a todo un cuerpo técnico. En el caso del Levante es el segundo, a excepción de Estanis que era de la casa. La relación entre el cuerpo técnico debe ser profesional y personal. Debe haber una vinculación íntima entre todas las partes, existiendo el respeto y la confianza. Para Javi Pereira, como segundo entrenador lo más importante es no imponer tus ideas sino seguir las directrices del entrenador.

 

La función operativa

Defensores del fútbol contextualizado, aquel en el que se entrena acorde a un modelo de juego. Javi Pereira se encarga de diseñar las tareas y dirigir la sesión. “En un grupo de trabajo la idea de juego debe ser una idea común” expone. “No construimos ninguna tarea que no desarrolle el propio juego, deben responder a lo que queremos del equipo sobre el campo” puntualiza.

 El asistente técnico del Levante describe su manera de entender el entrenamiento. Contextualizar, es desarrollar el juego y los objetivos en las posiciones que los futbolistas ocupan sobre el tablero. Por ejemplo, puedes hacer un mantenimiento de cuatro contra cuatro, que para muchos es una tarea específica de fútbol pero si tú central tira quince veces a puerta... sin duda se trata de un ejercicio de fútbol dónde entrenas aspectos técnicos, físicos e incluso vas a encontrar soluciones tácticas individuales y colectivas pero estás fuera de contexto. Hay que desarrollar los ejercicios en los lugares dónde se producen las situaciones en el campo, tomando referencias y los jugadores deben relacionarse con los compañeros que más cerca tiene en el juego.


“Dile a los jugadores que quieres, ellos te sorprenderán con su ingenio”


“Al jugador no hace falta convencerle, se siente más cómodo entrenando desde la posición que juega  porque le ayuda a resolver problemas que se le puedan presentar el día de partido. El jugador es agradecido cuando tú le ayudas a encontrar soluciones, ellos se esfuerzan en que las tareas salgan bien” responde Javier.

Con esta forma de entrenar el jugador ejecuta un almacén de vivencias parecidas a las situaciones reales de juego. El técnico del Levante sigue desgranando su enfoque. “Siempre tiene que haber un porqué. El jugador vive de las emociones y de interiorizar si no le das una explicación, hay jugadores con una capacidad innata para ejecutar bien sin saber porqué lo hace” asevera. “Se pueden automatizar movimientos pero no enclaustrar al jugador. Los jugadores muchas veces parecen autómatas porque nosotros los formamos así, hay que dejarlos que piensen. El fútbol es una estructura abierta y el jugador tiene que tener libertad” apostilla.

 ¿La fórmula? “A los jugadores hay que darles situaciones abiertas, trasmitirles en que quieres que se convierta la actividad y no cerrar la tarea con demasiados condicionantes y/o reglas, los jugadores sabrán desarrollarla” expone Javier Pereira.

Como entrenador, debes convertir en información lo que propones y los jugadores ya se encargan de ejecutarlo. El asistente técnico menciona a Colin Powell, militar estadounidense y secretario de Estado de USA en la era George W.Bush, para dejarlo claro de forma metaforica, “dile a los jugadores lo que quieres y ellos te responderán con su ingenio”.


“Lo más importante del entrenamiento no es la tarea, sino la intervención del entrenador”


Cuando entrenas según un modelo de juego es fácil dar a las tareas condicionantes y reglas para reflejar conceptos.  Javier está de acuerdo pero cree que las tareas nunca deben desvirtuar el propio juego. “El entrenador como un cocinero debe saber el punto de sal de una comida. Si a una actividad le pones muchos condicionantes, el jugador le va a dar vueltas y el objetivo acabará siendo diferente al que pretendías” apostilla. Condicionantes sí pero que no limiten el objetivo. “Con el tiempo podrás quitar las reglas porque el jugador seguirá mostrando lo que el entrenador quiere”.

Otra vuelta de tuerca. “Lo más importante del entrenamiento no es la tarea, es la intervención del entrenador” replica el asistente del Levante. Parar, corregir, adaptarse a las circunstancias (climatología, motivación, número de jugadores...) “el objetivo del entrenamiento está en manos del entrenador” asegura.

A veces un ejercicio que sale siempre bien, un día no sale. “Mejor parar un minuto, trasmitir lo que ha sucediendo y empezar de cero, te puedes quedar sorprendido de la capacidad de los jugadores para interpretar”.

Aunque termina la entrevista resumiendo el fútbol en su máxima expresión, todo depende de que el balón entre o no. “Convencer es un proceso diario, al jugador hay que explicarle que cada ejercicio se hace con un sentido. Los resultados y que nuestra idea se refleje en el campo ayudan.Sobre el terreno de juego, el modelo tiene que ser eficaz, te tiene que hacer ganar” concluye.

Miguel Ángel Montoya

Licenciado en Ciencias de la Información | Entrenador UEFA "B"

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