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Fotos: fpE

Todos los sistemas de entrenamientos son buenos mientras los resultados sean buenos.

José Luis Mendilibar Etxeberría (Vizcaya, 14 de Marzo de 1961) entrenador del Club Atlético Osasuna, moldeado en el fútbol de barro ya lleva más de 150 partidos dirigidos desde un área técnica de Primera División. Se define como un entrenador de sensaciones. Exigente y pasional no entiende de egos, ni de nombres ni de apellidos. Desde que entrenaba chavales en Lezama, hombres en el Arratia de la Regional Preferente vasca y ahora profesionales en Tajonar piensa del fútbol lo mismo, el jugador debe entrenar a gusto, los resultados señalan si eres bueno o malo y el entrenador está para tomar decisiones y para no cesar de aprender.


¿ Aplicas tareas especificas para diseñar el modelo de juego?

Cada día entrenamos diferentes tipos de posesiones y partidos con determinados objetivos. Normalmente me involucró mucho, en la tarea estoy encima del jugador, no quiero que se relaje. Las pausas entre juegos, ejercicios y partidos no son muchas ni muy largas, justo el tiempo para beber agua, estirar o ir de una zona a otra. Eso ayuda a que el jugador sea dinámico y que en todo momento esté atento a lo que tiene que hacer.

¿En el entrenamiento dedicáis una tarea por cada una de las fases del juego?

No las dividimos, en cada tarea las trabajamos todas juntas. Nuestro modelo de juego se basa más en las transiciones que en el ataque y la defensa organizada. ¿Por qué? Cuando tenemos el balón queremos circular rápido la pelota, llevarla a banda y terminar la jugada. Cuando defendemos, nuestra idea es apretar muy arriba y tratar de robar el balón lo antes posible. Una de mis máximas es ante pérdida de balón, primera presión. El que ha perdido la pelota o el más cercano a la pérdida del balón, no puede lamentarse, tiene que intentar que el rival no juegue cómodo los dos / tres primeros pases que dé porque cuando el adversario lo consigue ya está abierto y listo para ejecutar su juego de ataque.

¿Cuál es el sistema que utilizas?

En casi todos los lados donde he estado he utilizado el 1-4-2-3-1. Aunque cuando comencé en Preferente usaba un rombo en el centro del campo y dos puntas. En los seis años que estuve en las categorías inferiores del Athletic tenía que utilizar un esquema y un estilo de juego concreto que no se podía variar. Cuando volví a entrenar en el fútbol profesional trate de volver a jugar en forma de rombo, con ese mediocentro y sus dos interiores y me resultó muy complicado. A partir de ahí varié a jugar con dos mediocentros. Para mí los jugadores de banda son importantísimos, casi nunca prescindo de ellos. Creo que la mejor forma de ocupar el terreno de juego es con el mediapunta, que juega detrás del delantero, se aprovecha de los espacios que puedan dejar los dos mediocentros y el punta porque las bandas ya están ocupadas.

 


“Con el tiempo hemos dado sustancia a tareas que antes hacíamos sin un objetivo tan claro, ahora todos los ejercicios tienen un aspecto táctico"


¿ En qué aspectos ofensivos y defensivos incides más?

Me gusta arriesgar, estar entre contrarios y que tengan más de una opción a la hora defender porque si haces pensar al jugador le entran las dudas. No me gusta que mis jugadores estén detrás de su par en un momento determinado. Siempre hay que saber quién es el jugador que más peligro me puede ocasionar en una situación concreta, entonces habrá que estar más cerca de ese. Pero no puedo abandonar al otro que parece que está más lejos y no puede hacerme nada.

En el aspecto ofensivo, la velocidad. A veces damos demasiada. Somos muy verticales, podríamos darle más pausa circulando el balón para mover al contrario. Por mi insistencia, le decimos al jugador que no busque siempre el último pase porque el pase de gol aparece.

 

¿Cómo planificas las sesiones de trabajo?

Rara vez entrenamos en función del rival, podemos hacer algún juego para saber cómo defender una característica del adversario que nos puede hacer mucho daño o para saber cómo aprovechar una debilidad del contrario. Aunque no veo que los equipos incidan en lo mismo, domingo tras domingo, porque aunque quieras tu juego varía en función de los futbolistas, del acierto del jugador... nunca un partido es igual al anterior.

Toni – su segundo entrenador desde hace doce temporadas - y yo somos los que vamos de la mano. El lunes preparamos una sesión de recuperación y trabajo extra para los que no han jugado, el martes descansamos, los miércoles entrenamos mañana y tarde, hacemos un entrenamiento más físico pero con el balón de por medio. Son sesiones que elabora el preparador físico, no me dice lo que va a hacer, sé lo que mas o menos va a hacer. El jueves preparo íntegramente un entrenamiento técnico-táctico, viernes es el día de la estrategia y un poco de táctica, es el momento que nos dedicamos a entrenar según el contrario, que como ya te he dicho no es mucho. Los viernes no me gusta dar descanso, baño y masaje ni fútbol – tenis, que en total haremos tres en todo el año. El sábado lo planteamos como el día en el que hay que poner un poco de chispa, tener a la gente puesta, no tanto de velocidad como de atención. Los juego que planteamos ese día se basan en que el jugador este pendiente que el balón le pueda venir de una lado u de otro y que decida, aunque queden aún veinticuatro horas para el partido es importante que el jugador esté despierto.


“Una de mis máximas es ante la pérdida de balón, la primera presión”


 

¿Cómo vives el día de partido?

Tranquilo. Sí jugamos como locales, el día de antes no nos concentramos. Desayuno en casa, a las 8:30 / 9 ya estoy preparando la chuleta para el partido. Ya sabes lo que vas a hacer pero pones la alineación, las posiciones en estrategia tanto ofensivas como defensivas, las cuatro cosas que tienes que decirle a los jugadores sobre nuestra forma de jugar y sobre el contrario. El día de antes ya hemos puesto a los jugadores unos recortes del equipo rival y yo suelo verme, por lo menos, un partido del adversario o incluso dos, el scouting hace un trabajo muy bueno. Luego nos concentramos para comer y vamos a echarnos la siesta. Llegamos al estadio una hora y cuarto antes del partido porque pienso que los jugadores cuanto más tiempo están esperando para jugar más nerviosos se ponen. Me quedo treinta minutos sobre el terreno de juego, no me gusta entrar al vestuario hasta diez minutos antes de saltar a calentar. Con la alineación del contrario, por la presencia de algún jugador especial o que hayan cambiado su forma de jugar, les digo algo a los jugadores. Ya cuando salen a calentar, me quedo en el vestuario hasta que llega la hora del partido.

 

¿Y durante el encuentro?

Me fijo en el partido, si veo las cosas claras rara vez consultó pero en muchas ocasiones puedo tener dudas en los cambios y hablamos bastante en el banquillo cuando vemos que nos están haciendo daño por algún motivo. Sí es verdad que mis ayudantes hasta que yo no propongo algo, ellos no me dicen nada, a no ser que vean algo extraordinario.

 

¿En qué te fijas durante el partido?

Me fijo más en lo mío. Alabó a la gente que tiene la capacidad de ver lo suyo, al contrario o para decir que aquel ha jugado bien y aquel ha jugado peor. Me acuerdo entrenando al Baskonia, en Lezama, siempre había un entrenador que venía a preguntarme sobre el rival porque lo cogían ellos a la jornada siguiente. Me hacía tantas preguntas sobre el equipo contrario... si salía por la izquierda, por la derecha, en corto o en largo... yo me decía a mi mismo, si yo he estado viendo más a mí equipo que al contrario. Había veces que me tenía que inventar cosas, para no parecer que no sabía.

 

 

¿A qué aspectos les das relevancia en tu relación con los jugadores?

Sobre todo le doy importancia a que el jugador venga a entrenar a gusto. Sabemos que una temporada es muy larga, hay jugadores que pasan durante la temporada por el banquillo y fuera de las convocatorias. Esa gente en el entrenamiento del lunes, después del partido, te viene con mala cara. Lo entendemos porque a todos los jugadores les gusta jugar. Cada jugador siempre piensa que ha entrenado bien y que merece jugar, al final soy yo el que tengo que elegir. He tenido la suerte de entrenar a grupos muy buenos, de tener que pensar mucho para hacer la convocatoria. Lo que más me duele cada fin de semana es dar la lista y tener que dejar a dos, tres o seis tíos fuera cuando han entrenado bien. Para hacer grupo es lo que peor llevo.


“Es importante que el jugador venga a entrenar a gusto”


¿Cómo influye en tu forma de entrenar la máxima de tener a los jugadores a gusto?

Somos un cuerpo técnico de sensaciones, intentamos que la gente este contenta. Estoy más por hacer que el jugador venga feliz a entrenar que no por obligación. Si hay que hacerlas hay que hacerlas, las obligaciones para intentar jugar bien al fútbol pero se pueden hacer de muchas formas. Siempre pongo el mismo ejemplo, tengo un amigo que cada lunes va a ir a trabajar está de mala leche, si todos los lunes de toda su vida van a ser así no va a trabajar a gusto, lo mismo pienso para el fútbol. Los futbolistas tienen que venir a gusto a trabajar, haciendo cosas para mejorar. Como en esto del fútbol todo es bueno y todo es malo. Dicen que no por hacer mucho gimnasio vas a coger fuerza, no por hacer mucho fútbol vas a jugar mejor, no por hacer mucha táctica vas a mejorar... todos los sistemas de entrenamientos son buenos mientras los resultados sean buenos.

 

¿Cómo motivas a los jugadores en función de los objetivos?

Parece una chorrada pero tener objetivos ayuda a estar más enchufado. La temporada pasada nos ocurrió una cosa muy curiosa. A falta de seis o siete jornadas habíamos sumado los teóricos 43 puntos que significaban cumplir el objetivo del club, la salvación. En rueda de prensa cada partido que pasaba, nosotros decíamos que íbamos a salir a ganar partido a partido pero nos tiramos tres jornadas sin competir ni jugar bien. Hasta que a falta de tres jornadas, aquí en rueda de prensa dijimos que nuestro objetivo iba a ser clasificarnos para la Uefa League.

 

¿En qué aspectos crees que has mejorado a lo largo de tu carrera como entrenador?

Viendo a otros equipos entrenar he mejorado. Llevo ocho años entrenando con juegos de posesión, no han cambiado mucho pero ahora le doy a todos los ejercicios un aspecto táctico, con todos los jugadores posicionados. Le hemos dado sustancia a tareas que antes hacíamos sin un objetivo tan claro.

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